
El muchacho tomó tres mates esa mañana. Olga se despertó cuando fue a despedirla. Habló en voz baja para no despertar a los chicos. Te dejo plata arriba del televisor susurró, Olga dijo cuídate… chau.
Un arnés, un cable, un casco. Un vendaval, un grito contenido (los hombre no lloran), un vuelo sin retorno. Un muchacho que cae desde el quinto piso. Un tanque recibe al ángel sin alas. El agua del tanque que se tiñe de rojo sangre y la noticia que se repite escandalosamente. Ha muerto otro pibe, uno que jugaba en Atenas cuando el hambre todavía se lo permitía. Uno que jugaba en Estudiantes porque el viejo aún tenía laburo. Uno que no pudo ver el clásico. Se lo llevó la imprudencia, la fatalidad, el escarmiento, la negligencia, los irresponsables ganadores de dinero a toda costa o quizá el descontrol de los inútiles puestos a inspeccionar y vigilar.
Esta es una ciudad sin dirigentes del antes. Ellos aparecen el “día después”.
Los chicos no han tenido clase. Hubo paro. Los docentes se quejan tras un verano de sol, de sequías y de esperas. Quién les explicará a los niños de ocho años que es un paro y que no se izará la bandera, ni cantarán el himno. No se nada de presupuestos, pero la ilusión no tiene precio. Los maestros se quejan de pobres, el campo se queja para mantener su status de clase pudiente. Y un gringo supuestamente bonachón deja de serlo cuando ocupa un banco y la clase media ahora lo mira con desconfianza. Y los que estamos entre las fragmentaciones, desayunamos incertidumbre y fallas ancestrales que nos perturban la vida.
Esta es una sociedad sin dirigentes.
Las noticias vienen pesadas este año. Jure suma decepciones cada vez que llega un impuesto. De la Sota declara su patrimonio haciendo un chiste para que Juez se congratule con su estilo humorístico. Rojitas quiere mandar en el bloque del justicialismo. Allí está ese peronismo que mi viejo agradeció toda la vida porque le permitió ascender socialmente. Uno es producto de esa esperanza. Este peronismo local, tan vacío, intrascendente, melancólico y atroz.
Esta es una historia sin dirigentes.
Camargo anuncia, como siempre y desde siempre, que los empresarios deberían estar presos por asesinos. Mañana se da vuelta la página. El tiempo pasa y nos vamos poniendo serenos, calmos, hasta el próximo albañil volador.
Un dirigente es un tipo que se anticipa, que arma un grupo de trabajo (trabajo dije) para planificar y ejecutar lo que necesitan y demandan sus dirigidos. Los demás, miran para que el les marque el rumbo, para que guíe sus pasos y para que evite las confrontaciones internas cuando los hombres descarnan sus miserias. Eso es un dirigente.
La sociedad, nuestro Río Cuarto, permanece en silencio. La gente se ve atropellada, invariablemente defraudada y los supuestos dirigentes, cuando el anticipo de una pueblada parece surgir, lo arruinan por su torpeza. Meten carteles partidarios donde no deben meterlos. El impuesto nos llegó a todos. Nadie quiere estar debajo de una bandera partidaria. El gobierno municipal agradecido. La gente nuevamente desorientada, cabizbaja, golpeada.
Las quejas no deben ser hechas por los que solo buscan réditos políticos.. Esa es una forma de eliminarlas. ¿Della Fiori sabrá esto? O solo se trata de estar sin siquiera saber donde ir. Quien me explica que quiere la izquierda local. Marche un Nicolás Florio y su dialéctica para ilustrarnos.
Es tan vulnerable este texto que seguramente harán cola para rebatirlo. No se trata de un concienzudo estudio de la realidad. Solo es un montón de dolores acumulados que lejos están de encontrar explicación.
Vuelvo al principio. Los obreros de la construcción vuelan antes de morir. Los maestros paran antes de empezar. Los impuestos municipales y el costo del agua son irracionales. De la Sota declara chistes. El gobernador quiere a Rojitas presidiendo el consejo deliberante (casi escribo delirante). Y aún, por las calles en que transito a diario, observo y sobretodo de noche, los decorados de navidad. Estamos en Marzo. Alguien debería decírselo al que dirige esta ciudad. Hay que trabajar. Son dos mil tipos, trescientas damas y algunas modelos. Todos empleados municipales. ¡¡Nadie se ha dado cuenta que pasaron las fiestas!!
O es que los dirigentes solo están para repartir cargos y ninguna tarea.
Pido perdón si alguien se siente herido. Solo escribo para que el malestar de vivir en esta ciudad- sociedad sea menos molesto. Y me compadezco de los que no pueden hacerlo. Ellos, por su silencio, ya se ganaron el cielo.